seis efectivas formas para controlar las hormonas que te hacen ganar peso

Del mismo modo que hay comestibles que nos pueden hacer ganar peso, para evitarlo y mantener nuestras hormonas estabilizadas podemos proseguir una serie de pautas que nos van a ayudar a ganar en salud

Durante bastante tiempo los especialistas aconsejaron que lo mejor para perder peso era comer menos y hacer más ejercicio.

Controlar las hormonas que te hacen ganar peso
Hoy en día, la mayoría de los investigadores se percatan de que este consejo es demasiado simple para abordar el complicado inconveniente del sobrepeso o la obesidad.
Las hormonas y la genética desempeñan un papel importante en los inconvenientes de peso.
Si bien no puedes hacer nada con los genes con los que naciste, puedes influir por medio de tu dieta en los niveles de las hormonas que te hacen ganar peso.
1. Intenta mantener un alto consumo de fibra y poco azúcar
La insulina es una de las hormonas más vinculadas cuando se habla de ganar peso debido a que estimula las células para tomar el azúcar y guardarla en tu cuerpo en forma de grasa.
Esto puede volverse un círculo vicioso: a medida que aumentas peso, tu cuerpo requiere más insulina para reducir el azúcar de las células.
Estas, por su parte, te hacen subir de peso.
Si tu dieta es baja en azúcares y alta en fibra vas a tener menos problemas para supervisar los niveles de insulina de manera natural.
Esto es debido a que la fibra se descompone poco a poco en tu cuerpo y te ayuda a evitar las subidas drásticas de azúcar en la sangre.
La fibra también ayuda a mejorar la digestión y a mantenerte satisfecho por más tiempo, con lo que es más fácil que pierdas peso.
2. Come proteínas durante el día
La proteína es importante porque ayuda a regular una hormona llamada grelina.
Es posible que no hayas oído hablar de ella, pero es fundamental cuando se trata de ganar peso, puesto que es la llamada “hormona del hambre”.
Altos niveles de esta hormona harán que tu cerebro te afirme “¡aliméntame ahora!”, cuando verdaderamente no es preciso.
No obstante, la proteína ayuda a suprimir esta hormona y apagar las falsas señales que manda.
No debe ser de origen animal como la carne, huevos o bien lácteos.
Los frutos secos, semillas y legumbres como los frijoles, lentejas o guisantes son otra opción alternativa de proteína por la que puedes optar.
3. Escoge tus lácteos con sabiduría
Salvo que seas intolerante a la lactosa, los productos lácteos como tal no son malos para ti.
No obstante, debes seleccionarlos con prudencia.
Muchas compañías de la industria láctea usan hormonas artificiales de desarrollo en sus vacas durante muchos años para alentar una mayor producción de leche y carne.
Estas hormonas no fueron diseñadas para los humanos, con lo que es posible que se relacionen de manera muy estrecha con ganar peso.
Elige siempre y en todo momento los lácteos orgánicos o bien etiquetados como “libres de hormonas”.
De este modo vas a poder disfrutarlos sin preocuparte de los efectos que puedan tener en tu peso a largo plazo.
4. Ten cuidado con los granos
Los granos y semillas con gluten, especialmente los enteros, no son necesariamente malos para todo el mundo.
No obstante, cuando tienes problemas con la hormona tiroides es buena idea reducir de forma importante su consumo.
Múltiples estudios han demostrado que una dieta rica en gluten suele tener efectos de ralentización de la hormona en un mayor grado.
Las hormonas tiroideas desempeñan un papel importante cuando quieres evitar ganar peso, en tanto que asisten a regular el metabolismo.
Cuanto más bajos sean los niveles de la tiroides, más lento será tu metabolismo y más difícil va a ser para ti perder peso.
5. Evita los productos de soja
La soja puede ser un producto complicado.
Aunque es bajo en grasa, bajo en calorías y rico en proteínas vegetales, también contiene sustancias químicas llamadas fitoestrógenos.
Estas pueden bloquear el estrógeno real en tu cuerpo.
Cuando tus niveles de estrógeno son estables, se optimizan asimismo los de una hormona llamada leptina.
La leptina es importante en lo que se refiere al peso, ya que regula la sensación de saciedad.
Cuando la leptina en tu cuerpo está en un nivel normal, te sientes satisfecho cuando comes lo que debes.
Por este motivo lo mejor es que evites la soja cuando tu pretensión es la de perder peso.
6. Corta el consumo de cafeína
El café o el té son ricos en antioxidantes y beneficios para la salud.
No obstante, tratándose de evitar ganar peso, es posible que desees considerar disminuir tu consumo de cafeína.
La cafeína puede elevar los niveles de cortisol, que es la hormona que responde al agobio y puede producir obesidad en tu zona abdominal, ya que redistribuye la grasa desde los brazos y las piernas hasta el abdomen.
De esta forma, si buscas perder peso, minimiza tu consumo de bebidas con cafeína; también se incluyen las equivalentes que dicen ser descafeinadas.
Estos cambios en tu dieta no se se fundamentan necesariamente en cuántas calorías consumes, sino más bien en los componentes que contienen los alimentos que tomas de manera regular.
Las hormonas desempeñan un rol fundamental tratándose de ganar peso.
Si sabes sostenerlas bajo control y usarlas para tu propio beneficio, será más fácil para ti conseguir tus objetivos de pérdida de peso.
Recuerda que si deseas hacer un cambio esencial en tu dieta o hábitos alimentarios, es mejor que lo consultes con tu médico de confianza o bien dietista.

 

A %d blogueros les gusta esto: