¿Has logrado tu peso ideal? ¡Aprende a mantenerlo!

Si debemos comer fuera de casa y no podemos llevarnos nuestra propia comida, optaremos por las ensaladas, con un segundo plato de proteínas o hidratos de carbono y evitaremos el pan.
Tras una dieta no es preciso continuar pautas tan estrictas, mas en cambio es fundamental aprender a alimentarnos equilibradamente para no regresar a recobrar de forma rápida el peso perdido. Repasamos algunos consejos fáciles que nos van a enseñar a comer mejor, de una manera sana, equilibrada y con alegría, y eludiendo las obsesiones y los sufrimientos superfluos.

¿Has logrado tu peso ideal? ¡Aprende a mantenerlo!

¿Cuántas comidas al día?

Entre tres y cinco comidas al día es lo ideal; depende de ti. Si bien hemos oído muchas cosas sobre este punto, lo cierto es que depende de tu metabolismo, de la cantidad de comes, del ejercicio que realizas, de tus horarios, etcétera. No es bueno estar demasiadas horas sin comer pero tampoco lo es estar comiendo a todas horas. Es muy saludable hacernos unos horarios diarios en los que la hora de comer sea cuando tengamos bastante hambre, pero no en exceso.
Entre horas Uno de los riesgos para volver a recuperar el peso perdido es el de comer entre horas, ya que generalmente estamos mentalizados de que debemos comer saludable, pero nos pierde el hambre que llega de repente sin que tengamos nada preparado en la nevera o cuando estamos fuera de casa.

¿De qué manera lo solucionamos?

Podemos llevar siempre y en todo momento en el bolso algún comestible saludable para picar entre horas, como una fruta, frutos o frutas secas, barras de cereales, un jugo, etcétera En cambio, si estamos en casa tenemos la enorme ventaja de poder tener siempre y en todo momento cosas apetitosas ya preparadas en la nevera, ya que las podemos preparar en más cantidad para múltiples días.

Procuremos cosas saludables que nos gusten mucho, que sean atractivas: Ensalada de frutas con zumo Sandwich vegetal Crudités (vegetales crudos como la zanahoria o el pepino) con sala de yogur Batido de frutas y bebida vegetal Guacamole (crema a base de aguacate)
Si comemos fuera 

Otro de los problemas que acostumbran a provocar que se recobren los quilos perdidos lo sufren las personas que se ven obligadas a comer día a día fuera de casa. Intentaremos siempre y en todo momento llevarnos nuestra comida, pero si no fuera posible, buscaremos la opción más saludable. Si debemos comer en un restaurante intentaremos que uno de los platos sea siempre y en toda circunstancia ensalada, e iremos alternando el otro entre proteína o carbohidratos. Podemos evitar el pan, que nos lo acostumbramos a comer sin apenas darnos cuenta, y vamos a llevar cuidado con los postres. En un caso así podemos ir alternando entre fruta, flan, youghourt, etc., o si nos hemos sobrepasado con los platos precedentes, optaremos sencillamente por una infusión digestiva.

Ponte tus excepciones

El problema de los regímenes demasiado estrictas es que son difíciles de sobrellevar y al final quien las hace se agobia y pasa exactamente a abusar de todo cuanto no ha comido. Por eso una vez hemos conseguido el peso ideal deberíamos planearnos qué excepciones nos permitiremos. Por poner un ejemplo, podemos comer ligero a lo largo de y la semana y en cambio darnos algún capricho los fines de semana.

Otra forma de compensar es que después de una comida o bien cena excesiva, al día después fundamentemos nuestros menús eminentemente en frutas y verduras. También hay quienes preparan primeros y segundos platos saludables y en cambio se obsequian algún postre de cuando en cuando. Según nuestras preferencias nos pondremos nuestras excepciones, las cuales son muy saludables porque nos retribuyen y mejoran nuestro estado anímico, pero seguiremos procurando cumplir nuestra planificación.
No ofuscarse con el peso

La parte negativa de vigilar nuestra nutrición es que podemos llegar a darle a la comida más relevancia de la que tiene, y estar de forma continua pensando en ella. En cambio, para sostenernos en nuestro peso deberíamos aprender a tener una relación sana con la comida, sin pasar hambre, sin comer fuera de control, sin estar pensando todo el rato en ella. En ciertos casos podemos precisar la ayuda de un profesional o bien de alguna terapia sensible (como las Flores de Bach) que nos asistan a no obsesionarnos con el peso, que es la mejor forma de mantenerlo.

Las cenas engordan

Por último, intentaremos que las cenas sean siempre y en todo momento ligeras, sobre todo si nos hemos sobrepasado a lo largo del día. Lo que comemos desde la tarde por lo general ya no lo gastamos, con lo que el cuerpo lo lleva de manera directa “a las reservas”. Además, eso nos va a ayudar a dormir mejor y levantarnos con energía y hambre.

 

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