Obesidad infantil

“Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), al menos el 80% de los niños obesos continuarán siéndolo cuando lleguen a su fase adulta si no se adoptan las medidas indicadas por parte de los padres, familiares y profesores.”
 
La OMS define obesidad como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud, pudiendo afectar a todas las edades y grupos socioeconómicos”.
 
Y es la misma OMS que califica la obesidad infantil como una epidemia, estimando que hay unos 43 millones de niños menores de 5 años con problemas de sobrepeso u obesidad. Y que además en el año 2015 habrá,aproximadamente, 2.300 millones de adultos con problemas de sobrepeso y más de 700 millones con obesidad.
 
Según los expertos, los niños obesos y/o con sobrepeso, tienden a seguir siéndolo en su edad adulta, aumentando así las probabilidades de sufrir, a edades más tempranas, enfermedades tales como la diabetes o enfermedades cardiovasculares, por lo que tenemos que dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad y/o sobrepeso infantil.
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 Obesidad infantil
Si os parece, vamos a diferenciar la obesidad del sobrepeso, que tienden a confundirse.
cuando se habla de obesidad, se debe puntualizar al hecho que hay demasiada grasa corporal en el cuerpo, y en cambio el sobrepeso, significa que el peso del niño está en un rango superior a lo que se estima que deben estar los niños de su misma edad y estatura. Tenemos que tener en cuenta que el sobrepeso puede deberse y ser influenciado por los huesos, agua extra o masa muscular, sin olvidar, claro estar, la cantidad de grasa. Aunque pequeños matices pueden diferenciarlos, ambos términos significan que el niño tiene un peso superior al que es considerado como saludable.
 
Pero ¿qué es lo que produce que los niños sufran de obesidad?
 
No os voy a dar ninguna respuesta reveladora, la verdad. El hecho de padecer sobrepeso u obesidad se debe fundamentalmente al estilo de vida que lleve el individuo, indistintamente si se trata de un adulto o de un niño.
 
Por consiguiente, es obvio que si el estilo de vida es inactivo y se consume una gran cantidad de alimentos poco saludables, existe un mayor riesgo de padecer obesidad.
 
Lamentablemente, centrándome en los niños, la obesidad en su mayoría se debe a los malos hábitos alimenticios de sus padres. Tenemos que tener en cuenta que los niños comen lo que los adultos les facilitan, y en el futuro su alimentación dependerá de los hábitos adquiridos durante su infancia.
 
Al contrario que la mayoría de adultos, los niños no pueden elegir el entorno en el que vivir, ni los alimentos que consumir, y tienen una capacidad limitada para comprender las consecuencias a largo plazo de su comportamiento, por lo que es muy importante que la salud alimenticia venga instruida por los padres, entorno familiar e incluso profesores.
 
Desgraciadamente se ha instaurado la “dieta moderna” basada en comidas rápidas con un alto contenido en grasa y azúcares, suplantando a las frutas y verduras frescas.
 
Pero no todo se basa en la comida, aunque es sumamente importante. Los niños de hoy en día en lugar de tomar parte de juegos de un modo activo, suelen pasar horas y horas delante del ordenador y televisor, y las horas de actividades físicas y el fomento de ellas ha ido descendiendo considerablemente.
 
Vistos estos dos posibles factores, mala alimentación y poca actividad física, también puede darse la tesitura que un niño coma demasiado debido a un problema emocional. Los niños, al igual que los adultos, pueden llegar a recurrir a la comida como forma de consuelo cuando se sienten desanimados, por ejemplo.
 
Por ello debemos prestarles especial atención y preguntarnos si: ¿le estamos prestando la suficiente atención? ¿está preocupado por algún problema familiar, colegio o amigos?
 
Tal y como os he comentado existen problemas de salud a largo plazo asociados con la obesidad infantil.
 
Consultándolo con expertos en nutrición, las consecuencias potenciales a largo plazo de la obesidad infantil son realmente preocupantes, ya que está asociada a un amento del riesgo a sufrir enfermedades y dolencias graves en posteriores fases de la vida. Como pueden ser enfermedades coronarias y arteroesclerosis, diabetes, entre otras.
 
Y a corto plazo puede suponer sufrir estreñimiento infantil, consecuencias negativas para la piel ya que favorece el desarrollo de infecciones en los pliegues, problemas físicos ya que el exceso de peso supone una sobrecarga para los huesos y aparato locomotor, disminuyendo la tolerancia al ejercicio físico y provocando problemas respiratorios.
 
Pero tampoco debemos olvidarnos de las repercusiones psicológicas, como una baja autoestima o problemas del comportamiento debido a mofas de otros niños.
 
Es importante que recordemos que muchos trastornos en el comportamiento alimenticio, tales como la anorexia o la bulimia, pueden estar relacionados inicialmente con el sobrepeso.
 
Otro aspecto a tener en cuenta, e importante, es no utilizar la comida como recompensa, ya que vuestros hijos pueden asociarla como una fuente de consuelo y no de alimentación, como debe ser.
 
En lugar de ofrecerle comida, si queréis recompensarles, ¿por qué no le proponéis jugar con ellos a un juego que ellos mismos escojan?
 
Llegados a este punto, supongo que a muchos os surgirá la pregunta ¿cómo puedo ayudar a mi hijo que sufre obesidad o cómo lo puedo prevenir de ella? 
 
Los padres son los que más pueden influir en el comportamiento de sus hijos, y una forma de ayudar a que no sufran de obesidad o ayudarles si ya están en esa fase, es poner a su disposición bebidas y alimentos saludables, y sobretodo dar ejemplo y elegir comidas y formas de prepararlas más sanas.
 
Por ejemplo, recordar de quitar el exceso de grasa de la carne, intentar cocinar a la plancha en lugar de freír, ofrecerle refrescos hechos en casa, etc. Como también preguntarles e implicarles a la hora de elaborar los platos, por ejemplo que os ayuden a limpiar las verduras y hortalizas, a servir la comida en los platos de un modo divertido, etc.
Pensad que si desde pequeñines les acostumbramos a llevar una dieta sana y equilibrada, y les hacemos partícipes de ello, a lo largo de su vida no les va a suponer ningún esfuerzo seguir con ella, es más, lo harán de modo instintivo.
 
No debemos olvidarnos que la escuela juega un papel importante en la prevención de la obesidad también, por ello es importante que  faciliten a los niños la información sobre los aspectos nutricionales de los alimentos, y cuáles son los hábitos alimentarios para mantener una buena salud. Así que también es de suma importancia que los padres se impliquen y se informen de que menús ofrecen en la escuela si sus hijos se quedan a comer en ella, y del modo en que se trata la salud alimenticia en esos espacios.
 
Los resultados de un estudio realizado en múltiples colegios de España sobre la calidad de la comida que se da a los niños, han sido positivos, poniendo de manifiesto que de un modo general se sigue una dieta mediterránea y equilibrada.
 
Pero además de inculcarles un estilo de alimentación saludable, también es importante promocionar la actividad física en el hogar.
 
Aunque sean muy atractivos los juegos de consolas u ordenador, dejadlos para los días lluviosos, aunque soy más de fomentar en esos casos los juegos de mesa en los que toda la familia pueda participar activamente.
 
Animadles a que se apunten a hacer ejercicio en clubs, eso además les ayudará a interactuar y crear vínculos con otros niños de su edad. Pero animar a que vuestro hijo haga ejercicio no tiene que implicar un gran gasto en inscripciones en clubs, equipación, etc. A veces las opciones más simples son las mejores, como puede ser animarles e ir juntos a realizar caminatas, practicar algún tipo de deporte en familia, ya sea natación, juegos con pelota, etc, imaginación al poder. Es importante integrar la actividad física en el vínculo familiar, y buscar tiemplo para dedicar a practicarla de un modo exclusivo.
 
Para facilitaros las cosas aún más, si os parece os voy a dar algunos consejospara tener en cuenta si queremos prevenir la obesidad infantil;
 
Cuando hagáis la compra tenéis que tener en cuenta que sois vosotros, los adultos, quienes deciden que se va a comer en casa. Así que incluid mucha fruta y verdura, y restad las grasas y productos azucarados de vuestras cestas.
 
No llenar la casa de “comida basura” (bollos, pasteles, bolsas de patatas fritas, refrescos azucarados,etc). Evitando tenerlos en casa, se evita el peligro.
 
Es importante un desayuno completo para que empiecen el día con energía, e ir distribuyendo las comidas a lo largo del día (5 tomas).
 
En la merienda, escoger fruta, lácteos o bocadillos en lugar de dulces industriales.
 
Limitar el consumo de refrescos azucarados, en especial en la comidas, ya que sacian al niño temporalmente y éste deja de comer alimentos sólidos sanos, además de engordar.
 
Intentar comer en familia siempre que se pueda, así podéis supervisar qué come el niño y además podéis interactuar con él, preguntando cómo le ha ido el día, explicando vuestro día, etc, en definitiva, estrechar lazos.
 
No usas la comida como castigo o recompensa.
 
Cuando se coma fuera de casa, fomentar el consumo de verduras y fruta, en lugar de comida “basura”.
 
No debéis tampoco prohibir totalmente ciertos alimentos, como pueden ser los dulces, ya que en su justa medida tampoco son perjudiciales, y el hecho de no comerlos nunca puede generar ansiedad y rechazo a otros alimentos. Así que de vez en cuando, dejarles comer ese tipo de alimentos tampoco supone un problema.
 
Mentalizarnos que los cambios en el estilo de vida deben de hacerse de un modo progresivo, es decir paulatinos y a largo plazo. No os pongáis en la cabeza que la pérdida de peso debe de ser en poco tiempo, este error sólo os llevará a que las cosas simplemente no funcionen como deberían, acarreando consecuencias negativas, ya que os puede crear ansiedad, y que la salud de vuestro hijo se resienta. Así que paciencia y nada de locuras.
 
Es sumamente importante realizar ejercicio a diario, aunque sea un simple, pero largo, paseo. Si vosotros tenéis un estilo de vida saludable y hacéis partícipes a los peques, ellos no sólo no tendrán en la actualidad, sino que también lo mantendrán a lo largo de sus vidas.
 
Acostumbradles desde bien peques a realizar ejercicio y actividades al aire libre, reduciendo las horas de televisión, internet, y otras actividades sedentarias.
 
Animarles a que se interesen por los deportes, ya sea en grupo o individuales. Segurísimo que hay alguno que le gusta, y lo puede realizar como una actividad extra escolar, de fin de semana, e incluso familiar. 
Espero que este post os sea de ayuda, y os animo a que si tenéis algún consejo que vosotras/os practiquéis, o si queréis comentar algo, preguntar, vamos lo que sea, dejéis un comentario. 
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